Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 26 de mayo de 2012

26 DE MAYO - HISTORIA DEL LIBRO PARTE I

El 26 de Mayo se celebra en el Uruguay el “Día del libro”, por ser el aniversario de la apertura pública de la Biblioteca Nacional ocurrida el 26 de mayo de 1816. Para saber más de este acontecimiento haz clic aquí: 26 DE MAYO - DIA DEL LIBRO EN URUGUAY
Por ese motivo me pareció interesante compartir este material sobre la historia del libro y la escritura.


LA HISTORIA DE LOS LIBROS 
 de M. Ilin
Comentado por el prof. Benedicto González Vargas

Capítulo I – El Libro Vivo:

 ¿Cómo era el primer libro? ¿Estaba impreso o escrito a mano? ¿Estaba hecho de papel o de cualquier otra materia? Si existe todavía, ¿en qué biblioteca se lo podría encontrar?
 Se dice que hubo una vez un hombre tan cándido que quiso buscar en todas las bibliotecas del mundo este primer libro. Pasaba días enteros hurgando entre montones y montones de libros carcomidos y amarillentos por los años. Sus ropas y sus zapatos estaban cubiertos por una espesa capa de polvo, como si acabase de realizar un largo viaje sobre una carretera polvorienta. Al fin encontró la muerte al caerse de una de esas grandes escaleras que se apoyan contra los estantes de una biblioteca.
Pero aún cuando hubiera vivido cien años más, sus búsquedas no hubiesen conducido a nada. El primer libro estaba ya podrido en la tierra, muchos millares de años antes de que él hubiese nacido.

 
En efecto, el primer libro fue un hombre, porque en esos lejanos tiempos cuando los hombres no sabían leer ni escribir, cuando no había libros, ni papel, ni tinta, ni lápices, las tradiciones y creencias de los antepasados, las leyes y costumbres, se transmitían gracias a la memoria de los hombres que pasaba de padres a hijos en la comunidad o tribu.
Hasta el día de hoy, en los más alejados rincones del mundo, hay todavía viejos y viejas que cuentan historias de las que no hay otra huella que su prodigiosa memoria.

Capítulo II – Los Ayuda memoria:
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  Entre los más conocidos están las “cartas nudos” que usaban los tártaros, los persas y los incas. Éstos últimos eran especialmente hábiles en este género de escritura y todavía hoy hay pastores en ese país que conocen el lenguaje de los nudos. Ellos se servían de una cuerda bastante gruesa a la cual ligaba como una franja de pequeños bramantes multicolores de extensión y grosor diferentes. Se hacían nudos en estos bramantes y cuanto más cerca estaba el nudo de la cuerda, más importante era el mensaje. Un nudo negro significaba la muerte, un nudo blanco el dinero y la paz, uno rojo la guerra, uno amarillo el oro, uno verde el pan. Los nudos sin color significaban cifras.
Leer una carta escrita de esa manera no es una cosa fácil y era preciso tener en cuenta el grosor de la cuerda, así como también la manera cómo los nudos estaban hechos y situados.
Los niños peruanos debían aprender el alfabeto de los nudos, o kwipa, así como nuestros niños aprenden el abecedario.(1).
Otros indios, los hurones y los iroqueses se servían de conchas de colores. No era fácil traducir el sentido de las conchas de colores. Los jefes de tribus tenían bolsas llenas. Los jóvenes de las tribus iroquesas se reunían dos veces por año en un lugar determinado del bosque para aprender de boca de los viejos el misterio de las pequeñas conchas.
Cuando una tribu india enviaba un mensaje a otra tribu, el mensajero llevaba con él sus sartas de colores que llamaban wampun.
-Escuchad mis palabras, jefe, y mirad estas conchas -decía mostrándoles las sartas que reflejaban los colores del arcoíris. Y a continuación pronunciaba un discurso designando una concha para cada palabra. Sin una explicación de viva voz era muy difícil comprender el wampun.
Supongamos cuatro conchas suspendidas de un bramante: una blanca, una amarilla, una roja y una negra. El mensaje podría significar:
“Haremos una alianza con vosotros, si nos pagáis un tributo, pero si no queréis pagarlo, os haremos la guerra y os masacraremos a todos”
Aunque también podría significar:
“Os pedimos hacer la paz y estamos dispuestos a daros oro. Nosotros moriremos si la guerra continúa”
Por lo tanto, para evitar los errores, cada indio debía leer el mensaje junto con entregar las cuentas. En este caso, el mensaje no reemplaza a la persona, solo sirve de ayuda memoria.

 

 Capítulo III – Los Objetos que Hablan:
 

Era preciso que hubiese hombres muy hábiles para comprender la significación de los nudos y de las conchas, pero había otros métodos mucho más simples para enviar mensajes. Si una tribu quería declarar la guerra a otra, le enviaba un venablo o una flecha. Si deseaba la paz, le enviaba tabaco y una pipa.
En el Asia meridional los escitas, una tribu procedente de Rusia, enviaron una vez a los persas una carta compuesta por un pájaro, un ratón, una rana y cinco flechas. Esta rara carta quería decir:
Persas, ¿sabéis volar como un pájaro, esconderos bajo la tierra como un ratón, saltar a través de los pantanos como una rana? Si no lo sabéis, nos nos hagáis la guerra, porque sucumbiréis bajo nuestras flechas”
¡Cuánto más comprensibles son nuestras cartas!


Capítulo IV – Una carta en imágenes: 
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Los hombres no aprendieron a escribir con alfabeto de un solo golpe. Al principio los hombres dibujaban para escribir. Por ejemplo, para nombrar un reno, lo dibujaban y si quería unirlo al verbo “cazar”, dibujaban cazadores. No nos olvidemos que los seres humanos aprendieron a dibujar desde las cavernas, así puede verse en muchos lugares donde vivieron los pre-históricos, como en las cavernas de Altamira en España.
Nunca nosotros nos hubiésemos enterado de cómo vivían y en qué creían nuestros lejanos antepasados, si no hubieran registrado sus dibujos en la dura roca.

 
 Capítulo V: La Escritura en Jeroglíficos:
 
Escriba egipcio

Muchos hombres sabios han pasado numerosos años tratando de descifrar el enigma de los dibujos misteriosos que cubrían los muros de los templos y de las pirámides del antiguo Egipto. Había algunos fáciles de comprender: eran los que representaban escenas de personajes ocupados en toda clase de trabajos diferentes. Se veían en ellos escribas con su rollo en la mano y su pluma detrás de la oreja, mercaderes que vendían collares, perfumes, pasteles y pescados. Había igualmente sopladores de vidrio, joyeros cincelando brazaletes y anillos de oro, guerreros con sus escudos recubiertos de cuero, corriendo en formación regular ante el carro del faraón.




Pero estos dibujos, comprensibles para todo el mundo y que representaban la vida de la gente que vivió hace millares de años, están rodeados de muchos otros cuya significación es oscura. Sobre estos monumentos egipcios se encontraban grabados serpientes, búhos, gansos, leones con cabeza de pájaro, flores de loto, manos, pies, hombres sentados sobre sus talones y otros con los brazos colocados detrás de sus cabezas, escarabajos y hojas de palmera. Todas estas imágenes están dibujadas con largos y finos trazos como las letras de un libro. Entre ellos se encuentran igualmente innumerables formas geométricas de todas clases.
Estos símbolos misteriosos o jeroglíficos traducen siglos de la historia egipcia e indican las costumbres y los hábitos de su pueblo.
Pero a pesar de los esfuerzos de los científicos no se lograba descubrir el significado de esta escritura. Los koptos, descendientes de los antiguos egipcios, no podían ayudar demasiado, porque ya habían olvidado la vieja escritura.


La Piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia de granodiorita inscrita con un decreto publicado en Menfis en el año 196 a. C. en nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en las tres inscripciones, con diferencias menores entre ellas, esta piedra facilitó la clave para el entendimiento moderno de los jeroglíficos egipcios.

Profesor Jean François Champollion (1790-1832) -descifró la escritura de la piedra Rosseta

Sin embargo, se llegó a descubrir el secreto de los jeroglíficos. En 1799 soldados franceses desembarcaron en las costas de Egipto bajo las órdenes del general Napoleón Bonaparte. Mientras cavaban trincheras en los alrededores de la ciudad de Rosseta, descubrieron una enorme piedra lisa, que llevaba una inscripción en griego y en egipcio. ¡Qué alegría la de los sabios en presencia de aquel descubrimiento! ¡Qué larga búsqueda terminada! ¡Poseían al fin la clave de los jeroglíficos! Pero no fue tan fácil, transcurrieron 23 años antes de que Champollion lograra descifrar la clave exacta (2). 
 Rollo egipcio de papiro

Poco a poco algunas de esas imágenes fueron reemplazadas por sílabas y finalmente por letras. De esas letras deriva nuestro alfabeto, pero para ello pasaron millares de años. Pero ¿Por qué cambiaron las letras?
Porque la vida de los hombres cambia. Las tribus nómadas pasaron de la caza a la agricultura y la ganadería, los artesanos y comerciantes. Así fue como el ganadero perdió la habilidad de dibujar vacas y el comerciante sus mercancías. Cada uno de ellos fue marcando sus propiedades con signos especiales. Los signos reemplazaron cada vez más a los dibujos. Si la escritura egipcia era mayoritariamente dibujo, la de persas y babilonios no tiene ninguno. Ellos escribían sus trazos sobre ladrillos de arcilla con un bastón puntiagudo. Les resultaba una escritura extremadamente fina y en forma de cuña, por eso es conocida como cuneiforme.



 Tablilla de piedra grabada con escritura pictográfica procedente de la ciudad mesopotámica de Kish (Irak), datada en el 3 500 adC. Dibujada a tamaño natural, aproximadamente. Probablemente es el vestigio más antiguo conocido de escritura; y consta de pictogramas que representan cabezas, pies, manos, números y trillos. Se conserva en el Departamento de Antigüedades del Ashmolean Museum, Oxford (Gran Bretaña).

 El primer documento conocido de la antigua lengua persa (que pertenece a la familia indoeuropea), en escritura cuneiforme, datado en el siglo V antes de nuestra era.
Fue hallado en Persépolis y se conserva en la Universidad de Chicago. (Foto © University of Chicago)

Babilónica


 Georg Friedrich Grotefend

Pasaron muchos años sin que se lograra descifrar la escritura cuneiforme, pero fue el profesor alemán  Georg Friedrich Grotefend quien logró la hazaña con paciencia y observación, ya que él no dispuso nunca de una escritura en dos idiomas como Champollion. Un día, observando inscripciones funerarias de los reyes persas, se percato que unos signos se repetían y supuso que allí decía “rey”. Contaba entonces con tres letras. Luego buscó una en que al vocablo rey lo siguieran siete letras que, él suponía, debían corresponder a Darivuch (Darío). Al localizarla, ya tenía siete letras.

 Cartucho en la escritura de la piedra de Rosetta

En otra inscripción reemplazo las letras conocidas y le quedó algo así como Chiarcha, quedando un solo signo libre al principio. Para un sabio como él no fue difícil saber que se trataba del fonema K y el nombre Kchiarcha, se correspondía con la forma antigua del rey Jerjes.
Ya tenía la hebra de la madeja y así siguió buscando letras hasta descifrar el alfabeto. En todo caso, tanto Champollion como Grotefend lograron aprender estos alfabetos olvidados a partir de descifrar los nombres de los reyes que la historia había conservado.


 Capítulo VI: La migración de las letras:
 
Sistema ideográfico chino

La escritura en imágenes cambió poco a poco en escritura con signos, pero los jeroglíficos subsisten aún, por ejemplo, en las señales de tránsito y en la escritura oficial de los pueblos orientales como China, Japón y Corea, cuya escritura ideográfica(3) es, en realidad, escritura jeroglífica.



 
Nuestro alfabeto proviene del griego. Éste, a su vez procede del fenicio, que se considera tradicionalmente la primera forma de escritura que da el salto de los silabarios a los alfabetos. Según la mitología, fue Cadmo, marido de Armonía y padre de Europa, quien llevó el alfabeto fenicio a Grecia. El alfabeto griego tiene veinticinco letras.

Nuestro alfabeto deriva, en todo caso, de imágenes. ¿Se acuerdan del abecedario en que aprendieron a leer? Al lado de la A, seguramente había un árbol y al lado de B, tal vez un burro y así, sucesivamente. Los hyksos hicieron lo mismo, así se originó el abecedario. Para representar A dibujaban la cabeza de un toro (aleph, en su lengua) y para B, una casa (bet) y así el resto. ¿Verdad que Aleph-Bet es como alfabeto?
Los hyksos conquistaron a los egipcios y así sus símbolos se integraron con los jeroglíficos, después pasó a los fenicios y de allí a todo el mediterráneo. Sus signos son los mismos que usamos nosotros hoy como letra, con algunas modificaciones.
De Fenicia pasó a Grecia y luego a Roma, Roma los llevó a todo el mundo antiguo y en tiempos de la Conquista y los grandes navegantes llegaron a América, África y el lejano Oriente. Terminaron imponiéndose como alfabeto universal.
Originalmente los egipcios escribían como los chinos de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda, pero la tinta egipcia no era tan buena como la china (que seca rápido) y los escribas, a veces, borraban con el brazo lo escrito al avanzar hacia la izquierda, por eso empezaron a hacerlo como lo hacemos hoy, de izquierda a derecha. Digamos que escribir de izquierda a derecha y a lo ancho, en vez de a lo largo, es de un gusto muy occidental.

Notas:
(1) Indudablemente, Ilin se refiere a los niños del imperio Inca y al objeto que nosotros llamamos Kipu.
(2) Los jeroglíficos que estaban encerrados en un marco representaban nombres y cada imagen representaba un fonema. Champollion lo descubrió al encontrar inscripciones de Ptolomeo y Cleopatra.
(3) Representa ideas y no fonemas.


Para saber más haz clic aquí:   26 DE MAYO- HISTORIA DEL LIBRO - PARTE II

FUENTE:
 http://pedablogia.wordpress.com
http://es.wikipedia.org

26 DE MAYO-HISTORIA DEL LIBRO - PARTE II

El 26 de Mayo se celebra en el Uruguay el “Día del libro”, por ser el aniversario de la apertura pública de la Biblioteca Nacional ocurrida el 26 de mayo de 1816. Para saber más de este acontecimiento haz clic aquí: 26 DE MAYO - DIA DEL LIBRO EN URUGUAY

Por ese motivo me pareció interesante compartir este material sobre la historia del libro y la escritura.

LA HISTORIA DE LOS LIBROS 
 de M. Ilin
Comentado por el prof. Benedicto González Vargas 

Capítulo I: Los Libros Eternos:
 

  Cueva de Pech-Merle (Lot). Francia. Friso de los caballos tordos (18000 a.C.). Vemos que una mano de color rojo se halla en el vientre del animal de la derecha, acompañada de una hilera de puntos del mismo color.

Las letras, al viajar de un país, o de un pueblo a otro hacían al mismo tiempo otro viaje. Pasaban de la piedra al papiro, del papiro a las tabletas de cera, de la cera al pergamino y del pergamino al papel.
Lo mismo que un árbol plantado en un terreno arenoso se desarrolla de manera diferente a como lo haría si estuviese plantado en un terreno pantanoso o arcilloso, las letras, al pasar de una materia a otra, cambiaron de aspecto. Sobre la piedra eran rígidas y derechas. Sobre el papiro se redondearon, sobre la cera se inclinaron como comas, sobre la arcilla tomaron forma de cuñas. Pero hasta cuando se las trazaba sobre pergamino o sobre papel, variaban constantemente de forma, de la manera más caprichosa.
¡Cuántas maneras diferentes hay de escribir!
El lápiz y el papel a los cuales estamos tan habituados, son invenciones recientes. Hace quinientos años el cartapacio de un escolar no contenía ni lápiz ni pluma de metal. Escribía con pequeños bastones puntiagudos sobre una tableta recubierto de cera, que colocaba sobre sus rodillas.


 Escuela Romana

No se puede decir que fuera esta una manera muy cómoda de escribir, pero si se busca todavía más lejos en el pasado, en los tiempos en que comenzaba la escritura, destacándose apenas los dibujos prehistóricos, se ve enseguida que era increíblemente difícil escribir en aquella época. No había material especial y cada uno debía encontrar por sí mismo cómo y sobre qué escribir. Cualquier materia sobre la cual se pudieran trazar dibujos primitivos con ayuda de un trozo de hueso o piedra puntiaguda, era buena.
Mucho de estos medios primitivos han sobrevivido durante mucho tiempo. Se dice que Mahoma escribió el Corán sobre omóplatos de carnero.
Aún después de la invención del papiro, la miseria forzaba a muchos escribanos a escribir sobre los fragmentos de su vajilla (1).
Se sabe que antes de la aparición del papiro, se usaban hojas de palmera y troncos de árboles. En la India, por ejemplo, se escribían libros enteros sobre hojas de palmeras. Se igualaban los bordes y se las cosía juntas con hilo. Los bordes estaban dorados o iluminados para obtener un hermoso libro que, en verdad, parecía más bien una persiana que un libro.(2)
Todos estos libros en hueso, en arcilla o en hojas de palmera, no se encuentran ahora nada más que en los museos. Pero hay un antiguo método de escribir del cual nos servimos todavía: la escritura sobre piedra, tanto grabada, como en relieve.
Un libro de piedra es el que dura más tiempo.


 El Templo de Neferati es uno de los únicos que encontramos dedicados a una mujer.

Historias enteras, grabadas sobre los muros de las tumbas y de los templos egipcios hace cuatro mil años, han llegado hasta nosotros. Y también nosotros grabamos sobre losas de piedra lo que queremos conservar mucho tiempo.
Si escribimos tan poco sobre piedra, es porque resulta difícil tallar las piedras duras y, además, porque tal libro pesaría varios centenares de kilos, no podría ser levantado nada más que por una grúa. Tal libro no podríamos llevarlo nunca a casa para leer y jamás podríamos enviar una carta de piedra (3).
Los hombres buscaron durante mucho tiempo una materia más ligera que la piedra, pero que fuera tan duradera como ella. Ensayaron el bronce, pero era difícil escribir en él. ¿Qué diría un escritor de nuestros días si tuviera que ponerse un delantal de cuero, armarse con un martillo y un cincel y convertirse en grabador de planchas de bronce? Para escribir una página le sería necesario trabajar toda una jornada en tallar las letras.
Definitivamente, el papel es mejor, aunque no es tan durable. ¡Ah! ¡si existiera una materia tan durable como la piedra y tan cómoda para escribir como el papel! ¡Y bien, esa materia existe!

Grabado de las excavaciones de Layard en Nínive | Wikicommons

Los babilonios y los asirios, que habitaban en el valle del Tigris y del Eufrates, la empleaban hace ya mucho tiempo. En Kujundchick, en las ruinas de la antigua ciudad de Nínive, un inglés, Leiardnachel descubrió toda la biblioteca del rey Asurbanipal. Era una biblioteca bien extraña, sin una sola hoja de papel. Los libros estaban confeccionados de arcilla, eran placas bastante grandes y espesas, como ladrillos.

 Escriba de la Mesopotamia
 
El escriba hundía un bastoncito en la arcilla y lo retiraba bruscamente, creando así una letra gruesa que terminaba en un trazo fino. Estos libros, escritos en arcilla cruda, luego se cocían y resultaba un producto tan durable como la piedra.
Estos libros no se queman en un incendio, no se dañan con la humedad y no pueden ser roídos por los ratones. Pueden romperse, eso sí, pero es fácil volver a unirlos.


Ladrillo de Ur-Nammu

En la biblioteca de Nínive se encontraron tres mil ladrillos. Cada libro se componía de numerosas tablillas, así como nuestros libros tienen numerosas páginas. Por supuesto que no se unían como nosotros hacemos con las hojas, pero cada tablilla de arcilla lleva un título y un número que lo identifica.(4)
Si tuviéramos que ponerles nombre, los llamaríamos los Libros Ladrillos, porque son iguales a ellos.

Capítulo II – Los Libros Rollos (5):
  
Antiguo rollo de pairo egipcio

Si los Libros Ladrillos ya son bastante raros, el invento de los egipcios es mucho más curioso aún.
Imaginen un rollo largo, largo, de muchos metros, es como desenrollar un papel higiénico. Tiene el aspecto de papel, pero no lo es. Al verlo y tocarlo parece estar compuesto por una cantidad de delgados rectángulos, unidos unos a otros. Si se logra romper un trozo, se verá que, en efecto, está constituido por pequeños pedazos trenzados como una doble trenza. Su color es amarillo brillante y es liso y frágil. Los textos no se escriben en toda la extensión a lo ancho, sino que en bloques. Si fuera a lo ancho, el lector debería ir y venir de un extremo a otro y sería muy incómodo, pero se sujetaba con bastones a ambos lados y luego se enrollaba en ellos (6). Este extraño “papel” proviene de una planta llamada papiro (7) que tenía múltiples usos entre los egipcios.

El papiro matemático de Rhind (o papiro de Ahmes) muestra problemas de cálculo de superficies y fue hallado en una construcción junto al templo de Ramsés.

Planta de papiro de donde se sacaba la fibra


Capítulo III – Los Libros de Cera:
 

Tableta romana de cera con punzón de espátula.

Un libro de cera sería hoy una curiosidad. Un libro que se puede hacer fundir como la manteca, sería un libro mucho más notable que los de ladrillos o los de rollos de los cuales ya hemos hablado. Pocas personas saben que los libros de cera, que fueron inventados por los romanos, se usaban todavía a principios del siglo XIX. El aspecto de estos de estos libros es el de una tableta rectangular vaciada al medio. En ese espacio se llenaba de cera amarilla o negra. En los extremos había agujeros que permitían unir las tabletas como si fueran un solo libro. La primera y última tableta no tenían cera, así se protegían de que, al cerrar el libro, no podía borrarse nada.
 

Escuela romana  los alumnos escriben el tablas de cera

Sobre esta cera se escribía con puntas de acero llamados estilo o estiletes, uno de cuyos extremos era puntiagudo y el otro redondo. Se escribía con el extremo puntiagudo y se raspaba con el redondo.
Las tabletas de cera eran muy baratas. Se empleaban como cuadernillo para tomar notas, hacer cuentas y hasta para escribir cartas.
El papiro traído de Egipto era muy caro y por ello sólo se utilizaba para hacer libros. Aparte de su comodidad, estas tabletas podían usarse por mucho tiempo.
En la antigua Roma, cuando se escribía una carta sobre una tableta de cera, se recibía generalmente la respuesta sobre la misma tableta. Se podía borrar infinidad de veces lo que se había escrito sobre la cera con el extremo redondeado del estilo y comenzar de nuevo a escribir.
Por eso, hasta el día de hoy, cuando alguien escribe bien se dice que tiene buen estilo.
Ocurría a veces que cartas importantes y secretas llegaban a su destino enteramente borradas por la gente en cuyas manos había caído durante el camino. Para impedir esto, había tabletas de doble fondo, escribiéndose encima cosas poco relevantes, pero en el depósito verdadero, iba la carta importante. Una carta de esta época, por lo tanto, podía tener uno o dos pisos. Las letras latinas que fueron derechas y claras sobre la piedra, que eran más redondas en el papiro, sobre la cera se cambiaron por formas más bien ilegibles.
Hoy quedan muy pocas en algunos museos, porque las gentes las fueron botando o quemando, sin saber de su valor histórico. En algunas viejas iglesias se han encontrado ejemplares y en la antigua Pompeya, en la casa del banquero Cecilio Jucundo, bajo las cenizas de la erupción del Vesubio se ha encontrado la mayor cantidad de tabletas romanas escritas que poseemos.
Son cosas antiguas que el tiempo y las catástrofes han borrado, igual como borra sobre la cera el extremo redondeado del estilete.

Capítulo IV – Los Libros en Cuero:
 
Pergamino
Cuando el papiro estaba en el pináculo de su gloria, apareció un rival poderoso: el pergamino. En otros tiempos, tribus nómades escribían sobre la piel de animales salvajes, pero esta piel no era pergamino. La piel fue pergamino solo cuando el ser humano aprendió la manera de prepararla convenientemente.
Esa es la historia del pergamino:



 Biblioteca de Alejandría lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeum, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue vuelto a consagrar al conocimiento y unos pocos estantes enmohecidos pueden ser en la actualidad sus únicos restos físicos.  


En Alejandría había una célebre biblioteca que contenía una colección de alrededor de un millón de rollos de papiro. Los faraones de la dinastía Ptolomeo siempre se interesaron por enriquecer cada vez más la biblioteca. Durante mucho tiempo la biblioteca de Alejandría fue la primera del mundo. Sin embargo, tiempo después, otra biblioteca empezó a hacerle competencia. Era la biblioteca de la ciudad de Pérgamo, en el Asia Menor.
El Faraón reinante en aquella época decidió vengarse de una manera implacable y asegurarse de que esa biblioteca no siguiera compitiendo con Alejandría. Dio órdenes de prohibir la venta de papiro al Asia Menor.
El rey de Pérgamo reaccionó contra esta medida ordenando a los artesanos más hábiles de su país fabricar con pieles una materia apta para escribir. Después de muchas pruebas con pieles de cordero y de cabra, la ciudad de Pérgamo dio a la luz su producto más famoso y se convirtió en la mayor y mejor productora de pergaminos del mundo entero por mucho tiempo.

Biblioteca de Pérgamo
 
El pergamino posee sobre el papiro varias ventajas. Es fácil de cortar y se le puede doblar sin romperlo. Al principio, no se dieron cuenta de esas ventajas, pues enrollaban el pergamino igual que el papiro, pero luego se dieron cuenta que podía ser cortado, doblado, encuadernado y cosido. Así nacieron los primeros libros como los conocemos hoy.
¿Cómo se hace?
La piel fresca de las cabras, los carneros o las vacas, era puesta en remojo. Cuando estaba blanda, se separaba de ella la carne con un cuchillo y se metía la piel en agua que contenía cenizas. Después se raspaba y se le quitaban los pelos con un cuchillo. A continuación se frotaba la piel con tiza y se la pulía con una piedra pómez. Se obtenía así una piel fina, amarillenta, limpia y lisa por las dos caras.
Cuanto más fino el pergamino, mayor era su valor. Otra gran ventaja del pergamino es que se puede escribir por ambos lados.


 Retrato de Autor de Jean Miélot escribiendo su compilación de los Milagros de Nuestra Señora

Fueron necesarios varios años para que el pergamino se impusiera al papiro, pero en la Edad Media, el papiro fue el soporte de los grandes libros que los monjes con infinita paciencia copiaban en sus abadías. Para escribir en pergamino se usaba un cálamo o una pluma de ave y una tinta que penetraba tan profundamente en la piel, que se hace imborrable.
Estos bellos y duraderos libros se adornaban con imágenes y se pintaban con colores brillantes. Su encuadernación era de cuero con letras de oro o plata y llevaba fuertes correas para cerrarlo. En muchas bibliotecas estaban encadenados a los estantes para evitar su pérdida, puesto que los libros eran caros y de difícil factura. Por cada obra, había por lo menos seis artesanos trabajando.

Libro de cuero

Monje copiando un libro


Capítulo V – El Papel Victorioso: 
 Manufactura de papel en la Antigua China.

Así como el papiro sucumbió en su tiempo ante el pergamino, éste debió ceder su supremacía ante el papel.
Hace cerca de dos mil años, cuando en Europa los griegos y los romanos escribían todavía sobre papiro egipcio, los chinos ya sabían fabricar papel.
Para hacerlo, se servían de fibras de bambú, de ciertas especies de hierba y de viejos trozos de tela, con los cuales hacían una pulpa batiéndolos con agua en un mortero. Con esta pulpa se hacía el papel.
Como moldes empleaban cuadros con una especie de enrejado hecho con cañas de bambú y de hilo der seda. Vertían un poco de esta pulpa en un molde y lo sacudían en todas las direcciones, de manera que se entremezcla en bien las fibras para formar una estera. El agua se escurría a través del hilo y dejaba la hoja de papel seca. Esta era levantada con cuidado y extendida sobre una plancha para ser secada al sol.
A continuación metían un montón de estas hojas secas bajo una prensa de madera. En China hasta hace poco se utilizaba este método para hacer papel a mano.






Pasaron muchos años antes de que el papel penetrara en Europa desde Asia. Esto sucedió de la siguiente manera:
En el año 704 los árabes conquistaron la ciudad de Samarcanda en Asia Central. Junto con el botín se llevaron el secreto de la fabricación del papel. En todos los países conquistados por los árabes, Sicilia, España y Asiria, se establecieron fábricas de papel.
Todavía transcurrieron varios siglos antes de que en Europa hubiera fábricas de papel o, como se las llamaba en aquel tiempo, molinos de papel. Pero ya en el siglo XIII había molinos de esta clase en Alemania, Francia e Italia. Bien pronto en Europa prefirieron usar viejos trapos de lino para producir papel.
Así llegó el papel a nuestros escritorios, luego de haber pasado de China a Samarcanda, de allí a Arabia, Siria, España, Italia y Alemania. Los españoles e ingleses lo llevaron a América y los mismos ingleses y portugueses al África. Inglaterra también lo llevó a Australia.
Al principio no se quería reconocer la utilidad del papel. Se escribía en él solamente lo que no se quería conservar mucho tiempo. Para los libros se continuaba empleando el pergamino. Pero el papel barato se imponía cada vez más al costoso pergamino. Se aprendió a hacer papel mejor y más resistente, hasta que un día alguien ensayó hacer un libro de papel. Para hacerlo más durable le insertaron una hoja de pergamino luego de cada dos de papel.
¡Un siglo después el pergamino se había convertido en una cosa rara!
¡El tiempo pasa y la vida cambia!


Johannes Gutemberg

La imprenta de Gutemberg 

Así llegamos a 1449, cuando Johannes Gutemberg imprimió el primer libro hecho en imprenta. Gutemberg imitó en todo las letras de los copistas que hacían libros a mano, pero sus impresiones eran mucho más rápidas y podía hacer varios libros iguales. Primero publicó un misal y luego, una Biblia. Y aunque Gutemberg murió pobre y endeudado, su genial invento multiplicó por miles los libros y los lectores.


 La Biblia de Gutenberg. Completada entre 1450 y 1456, la Biblia de Gutenberg fue el primer libro que se imprimió tras la invención, por parte de Johann Gutenberg, de la imprenta de tipos fundidos. Concebida en principio para que se asemejara a un manuscrito, no llevaba números de página ni páginas de títulos u otros rasgos característicos de los libros modernos. A pesar de que la combinación de fabricación de papel y tipos fundidos permitió realizar grandes tiradas, sólo han sobrevivido 47 ejemplares de esta obra. Las ilustraciones que acompañan al texto de esta página fueron pintadas a mano, aunque era frecuente imprimirlas como grabados. La imagen muestra una página de la Biblia de 1445, en que puede leerse el inicio del Libro de los Macabeos.

 
La Invención de la imprenta hizo todavía más grande la demanda de papel. El número de libros que pasaban de las imprentas a los comercios de librería aumentaban cada año. ¡Finalmente pareció que no iba a haber trapos de lino suficientes para fabricar el papel que se necesitaba!
Era evidente que era preciso encontrar otra materia prima.
¡Después de muchas experiencias se descubrió que era posible hacer papel con madera! Hoy solo los mejores papeles se hacen de lino, todo lo demás proviene de la madera.
Nuestro papel es muy bueno, no tiene nada más que una desventaja, que no es muy durable. Esto es debido al procedimiento del blanqueo. Se lo blanquea sumergiéndolo en una solución de cal de blanquear que es muy cáustica.
¿Llegarán nuestros libros a poder de los hombres que vivirán algunos milenios después de nosotros? Podría ocurrir que los viejos pergaminos sobrevivan más.
Tema aparte es el cambio de las plumas de ganso que usaban en siglos pasados a las plumas de metal que usamos hoy. En 1826 un inventor de apellido Messon inventó la primera pluma de acero, la que evolucionó hasta los modernos bolígrafos que usamos hoy.
No puedo dejar pasar un hermoso trozo final que Ilin pone en este capítulo que, aunque su predicción no fue del todo correcta, habla de su fuerte intuición respecto del cambio y del futuro:


Escolares con las XO

“Es probable que el lápiz y la pluma de acero no vivirán mucho más tiempo que sus predecesores, la pluma de ganso y el estilete. La máquina de escribir ha comenzado ya a destronar a la pluma de acero. Y sin duda alguna se verá bien pronto a cada escolar llevar una pequeña máquina de escribir en su bolsillo” (8)

Capítulo VI – El Destino de los libros:
Un proverbio latino dice: “Hasta un libro tiene su destino” ¡El destino de un libro es a menudo más extraño que el del hombre! Tomemos por ejemplo la obra del poeta griego Alkman. El rollo de papiro que contenía sus poemas nos ha llegado de la manera más curiosa. Habría perecido hace mucho tiempo si no hubiera sido enterrado exactamente igual que una persona.
Los antiguos egipcios tenían la costumbre de poner en la tumba con una momia (el cuerpo embalsamado de un hombre) todos sus papeles y sus libros. Cartas, libros valiosos, poemas de gente que vivió hace millares de años han reposado así sobre el seno de las momias hasta nuestra época.
¡Las tumbas egipcias han conservado muchos libros que las bibliotecas no pudieron conservar!
La biblioteca más grande, la de Alejandría, fue incendiada cuando esta ciudad fue conquistada por las legiones de Julio César.
¡Cuántos manuscritos maravillosos han perecido, cuántos millones de rollos fueron quemados! Todo lo que ha llegado hasta nosotros han sido fragmentos del catálogo de la biblioteca. De todos estos libros que han hecho reír y llorar a sus lectores no tenemos nada más que los títulos, como los nombres escritos sobre las losas de piedra de las tumbas de personas muertas hace mucho tiempo y ya olvidadas.
¡Todavía es más sorprendente el destino de aquellos libros que fueron salvados buscando destruirlos! En realidad, no se trataba de destruir al libro mismo, sino su texto.
En la Edad Media, cuando el pergamino costaba caro, se raspaba el texto original con un cuchillo y se escribía la vida de los santos en el lugar donde estaban escritos poemas griegos impíos u obras de historia romana. Existían especialistas para este raspado y esta destrucción de libros.
La mayor partes de los libros hubiera perecido a mano de estos verdugos, si no se hubiera encontrado en nuestra época un medio de restaurar estos libros destruidos.
La tinta había penetrado tan profundamente en el pergamino, que ni el raspado más severo podía levantar por completo el texto.
Si se sumerge el manuscrito en ciertas sustancias químicas, la silueta azul o roja de la antigua escritura reaparece de nuevo a la superficie.
¡Pero no os alegréis demasiado! Porque muy a menudo, después de este tratamiento, el manuscrito comienza a oscurecerse muy rápidamente y al fin el texto se hace tan débil que es imposible leerlo.
Luego se utilizaron otras sustancias que hicieron surgir la antigua escritura durante el tiempo necesario para fotografiarlo. Ahora es posible tomar fotografías sin ninguna preparación química que dañe al texto.
En fin, el destino de los libros está frecuentemente unido al destino de las gentes. Hubo libros que se quemaron en la Biblioteca de Alejandría, pero otros fueron a la hoguera junto a sus dueños bajo las órdenes de la Inquisición. Los libros combaten en las guerras junto a los vencedores y junto a los vencidos, a menudo basta verlos de una hojeada para saber a qué bando pertenecieron.
En España, en plena Guerra Civil, los soldados republicanos repartían y leían “Con España en el corazón” del chileno Pablo Neruda, se dice que hasta el papel fue hecho por soldados antifranquistas. (9)
Apéndice
La obra se cierra con un apéndice no creado por Ilin y dedicado a la evolución de la imprenta. En sus partes más interesantes señala:
En 1462 fue destruida la ciudad de Maguncia (cuna de la imprenta de Gutemberg) y que, debido a ello, los obreros tipográficos se dispersaron, extendiéndose la imprenta por toda Europa.
Sucesivos impresores fueron mejorando la calidad de los tipos, de la impresión, de los papeles. Establecieron reglas generales y fueron así mejorando el arte de imprimir que pasó de unos verdaderos balbuceos a prodigioso arte.
Con la época de las conquistas llegó a todo el mundo y hoy ha evolucionado de manera impresionante.




Notas:
(1) Se cuenta la historia de cierto sabio griego que rompió sus cacharros y sus platos para escribir un libro. Ocurría también, que los soldados y los funcionarios romanos que hacían su servicio en Egipto, no disponían de suficiente papiro y hacían sus cuentas y recibos en trozos de vajilla.
(2) Ilin no los menciona, pero los libros de nuestra Isla de Pascua fueron escritos sobre tablillas de madera del tronco del toromiro. Esa escritura permanece sin poder ser leída hasta el día de hoy debido a que los pascuenses que conocían esa forma de escribir murieron hace muchos años como esclavos y nadie más sabía ese código. Esta escritura se conoce como Rongo Rongo.
(3) En el Cerro Santa Lucía de la capital chilena, se alza una carta de piedra que reproduce una de don Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, al emperador Carlos V de España. Muchos niños piensan que Valdivia escribió la carta en piedra, lo que no es correcto, ya que ésta es una reproducción reciente que busca conmemorar al ilustre capitán español.
(4) En esta biblioteca se han encontrado obras extraordinarias de la literatura antigua, como el Poema de Gilgamesh, la epopeya más antigua que se conoce.
(5) En realidad Ilin los llama los Libros Cintas, pero yo le he cambiado el nombre porque en la tercera parte usaré la expresión cinta para referirme a unos libros muy modernos, de la década de 1970.
Para saber más haz clic aquí26 DE MAYO HISTORIA DEL LIBRO - PARTE I

FUENTE:
 http://pedablogia.wordpress.com
http://es.wikipedia.org

domingo, 20 de mayo de 2012

18 DE MAYO DE 1882 NACE EDUARDO FABINI

 EL MÁS GRANDE MÚSICO Y COMPOSITOR URUGUAYO
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Eduardo Félix Fabini, violinista y compositor uruguayo, nació el 18 de mayo de 1882, en Solís de Mataojo, departamento de Lavalleja.
Fabini es considerado el más elevado y positivo valor de la música culta uruguaya; habiendo iniciado una orientación musical que insertó en las formas musicales clásicas, tonalidades y melodías de la música folclórica nacional; en lo que logró expresiones de exquisito refinamiento, de excelente inspiración, y de gran sensibilidad musical.

Eduardo Félix Fabini nació en el seno de una familia de músicos. Su padre -Giovanni Fabini- era de origen genovés y había sido luthier de Paganini. Su madre, Antonieta Bianchi, era chelista, y pertenecía a una familia de músicos.
Santiago Fabini -uno de los hermanos de Eduardo- fue violinista de la Sociedad Beethoven, aunque luego se dedicó a los negocios. Precisamente con este hermano mayor, comenzó sus estudios de violín.
Sus conocimientos musicales fueron muy tempranos. A los cuatro años de edad, su juguete predilecto era el acordeón. A los 6 años admiraban sus ejecuciones en el armonium. En esta época inició sus estudios musicales de violín con su hermano mayor, que luego continuara en Montevideo.

En 1890, luego de que su familia se trasladara a Montevideo, Fabini ingresó al Conservatorio “La Lira”. Allí continuó con el aprendizaje de violín y su formación musical con los Maestros Romeo Masi, Virgilio Scarabelli, Miguel Ferroni e Ítalo Casella.
En 1899 - los 17 años-  por consejo del maestro Pérez Badía, obtuvo una beca que, le permitió viajar a Europa e ingresó en el Real Conservatorio de Bruselas, dirigido en este entonces por Gevaert .

Allí asistió a las clases de violín de César Thomson , a las de composición de Augusto de Boeck.
 En esta època ofreció conciertos en Bruselas y Amberes, lo cual despertó su vocación de compositor. En ese entonces, Alfonso Broqua -que estudiaba en París- viajó a Bruselas y se encontró con Fabini. El intercambio que ambos desarrollaron, tendría consecuencias decisivas en sus futuras trayectorias y en la del nacionalismo musical uruguayo.
En 1902 obtuvo el Premio de Violín del Conservatorio, Fabini hizo rápidos progresos en sus estudios instrumentales

En el año 1903 egresó del Conservatorio de Bruselas con el Primer Premio y la Medalla de Oro. Cabe señalar que fue el primer estudiante americano que obtuvo dicho premio en Bruselas.
Durante su estadía en Bélgica enriqueció su experiencia en la creación musical. Escribió el “Triste Nº 1” para guitarra y el “Triste Nº 2” para violín, que posteriormente transcribiría para piano. 
Entre 1900 y 1903, produjo las obras “Estudio Arpegiado”, “Intermezzo Nº 1” e “Intermezzo Nº 2” -ambos para piano-, “Mozartiana para piano” y “Las Flores del Campo”. Sin embargo, la existencia de estas partituras era sólo conocida por familiares y colegas, y en ese entonces no tuvieron mayor difusión.

Decía Eduardo Fabini:  “Marché a Europa a estudiar violín, y  ya me llevaba mis tesoros, unos “Tristes” armonizados que se me ocurrían a la octava maravilla (…) Allá lejos, tan lejos, aquellas músicas criollas que son algo de la esencia  nuestra , vertían en mi espíritu toda la sensación de mis sierras, mis campos, mis arroyos , mis cosas   tan queridas , y con su amor  llegaba un deseo grande de decirlas, de cantarlas en notas, en acordes , que aunque no fueran magistrales como lo merecen, fueran bien nuestros (…).
En 1903 regresó al Uruguay, acompañado de su maestro.

Teatro Solís

César Thomson da un concierto en el Teatro Solís de Montevideo, que despertaron general admiración y excelentes críticas.
Posteriormente, hizo una segunda presentación -esta vez junto a Fabini- en la que se interpretó el "Concierto para dos violines" de Johann Sebastian Bach y el "Dúo para dos violines solos" de Hubert Leonard.
En dicha ocasión, Fabini participó en la ejecución de la "Passacaglia para violín y piano" de Spies y el "Concierto para violín y orquesta" de Christian Sinding.

Julio Herrera y Reissig y el músico uruguayo Eduardo Fabini (1904)

En 1904, el músico uruguayo decidió retornar al Conservatorio de Bruselas, en el cual habría de permanecer por tres años más, estudiando composición con el Maestro Augusto de Boeck.
En el año 1907, regresó definitivamente a Montevideo, para dedicarse a la interpretación del violín.
En 1910 junto a los maestros Fiammengo, Mora, Pablo y Baños, fundó la Asociación de Música de Cámara, la cual integró como Primer Violín.
También fundó el Conservatorio Musical del Uruguay.
Hasta el año 1913, participó en las audiciones musicales de la referida Asociación. 

 Fuente Salus



La vieja  carpintería propiedad que perteneció a Fabini en la Fuentel Salus

A partir del año 1913 Fabini decidió radicarse en Fuente Salus, Departamento de Lavalleja. Allí, en medio de las serranías, en contacto con el hermoso paisaje natural de los alrededores encontró una fuente de inspiración continua para sus futuras composiciones.


Este entorno natural  hizo que  la obra de Fabini experimentara un giro significativo. En estas serranías habría de surgir la obra “Campo”, su primera gran composición como músico de corte nacionalista. Algunos esbozos de este poema sinfónico datan de 1910, pero su versión definitiva es de 1921. 

 Eduardo Fabini, Bernabé Michelena, Juan Parra del Riego, Emilio Oribe, en el taller del segundo, 1920
.
En ese entonces, el Maestro B. Calcavecchia copió el manuscrito de la obra y el violinista F. Mora lo llevó a Buenos Aires, para conocer la opinión de Franco Paolantonio, quien recomendó su ejecución, luego de revisar la partitura.
De este modo, “Campo” se estrenó –con un éxito rotundo- en el Teatro Albéniz el 19 de abril de 1922 bajo la dirección del Maestro Wladimir Shavitch..
En el año 1923 la Filarmónica de Viena -dirigida por Richard Strauss- incluyó “Campo” en un concierto que se ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires.
 Dicha interpretación supuso la primera ejecución de una obra sinfónica uruguaya en el extranjero. A partir de ese momento, “Campo” se integró al repertorio de las orquestas sinfónicas más significativas de Europa y América, Nueva York, Washington, Madrid, Barcelona, Berlín, Moscú, Valencia, Río de Janeiro, Viena etc.
A pesar de que carece de programa literario, “Campo” se puede considerar un poema sinfónico, en el que se plasma musicalmente las impresiones que el paisaje genera en el espíritu del compositor. Si bien es cierto que por su temática pretende dar cuenta de un entono netamente criollo y nativo, el lenguaje en que se expresa no es tributario de la música folklórica uruguaya.

Óleo de Fabini en su paisaje serrano

Gracias al éxito que tuvo “Campo” en distintos países, Fabini adquirió una progresiva confianza en sus capacidades como compositor, y decidió dar a conocer algunas obras en las que venía trabajando.
En 1923 se estrenó en el Teatro Solís de Montevideo, “La Patria Vieja”, poema lírico para soprano, recitador, coro femenino y orquesta. Basada en textos de Yamandú Rodríguez y Carlos Cantú, “La Patria Vieja” constituye una expresión acabada del nacionalismo musical uruguayo, en la que el hombre y el paisaje se unen a través de la leyenda y de la tradición. En esta obra, la música, la poesía, el recitado y el coro se conjugan –de manera alternada o sucesiva- en un notable equilibrio.

Tiempo después, Fabini decidió profundizar el marcado acento nacionalista de su producción musical, y se propuso dar vida a una ópera, a la que pensaba titular “La Isla de los Ceibos”, inspirándose para ello en un paraje del mismo nombre, que se ubica en el Departamento de Canelones. Nunca compuso tal ópera, pero sí llegó a escribir su obertura -que lleva el mismo título- y que se estrenó bajo su dirección en el año 1926. El carácter impresionista de esta composición se vio acentuado por los efectos sonoros que buscaban emular el sonido de los pájaros y dar cuenta del contexto paisajístico.

Autógrafo de   la   transcripción   para piano    del   Triste    del   poema    sinfónico   "Campo"   de Eduardo Fabini,  publicado  en  el  diario.  "lmparciaJ",   Montevicleo,    17 de octubre de  1925.


En 1925 y 1926, Fabini realizó diversas giras junto al guitarrista Agustín Barrios, al tiempo que continuaba componiendo, y escribía versiones orquestales de obras que originalmente concibió para instrumento o coro, etc.
En 1927 fue nombrado agregado cultural en la Embajada de Uruguay en Estados Unidos. Durante su estadía en Washington D.C., tuvo un emotivo reencuentro con su antiguo Maestro, César Thomson. En ese entonces, la obra de Fabini comenzó a difundirse entre el público norteamericano. Este último, se mostró particularmente receptivo, durante una audición musical en el Palacio de la Unión Panamericana en la que se ejecutó “Campo”. 


Tiempo después se estrenó “La Isla de los Ceibos” en Estados Unidos, con un éxito similar. Como resultado de ello, la R.C.A. decidió grabar ambas obras, interpretadas por la orquesta Sinfo-Filarmónica de Nueva York, bajo la dirección de Wladimir Shavitch. Se trata, sin lugar a dudas, de un hecho sin precedentes, ya que nunca antes ese sello discográfico había difundido las obras de un compositor latinoamericano que representaba a la nueva corriente nacionalista.

A su regreso a Uruguay, Fabini comenzó a componer “Fantasía para violín y orquesta”, por encargo del violinista español Manuel Quiroga.
En el año 1929 se estrenó en el Teatro Solís la obra “Fantasía para violín y orquesta”, con motivo de la visita del propio Quiroga, quien la interpretó bajo la dirección del Maestro Vicente Pablo.

Como ya se ha señalado, desde sus “Tristes” hasta “La Isla de los Ceibos”, la obra de Fabini se caracteriza por el cultivo de un nacionalismo musical particularmente estilizado. Sin embargo, a partir de 1930, su producción experimenta un nuevo giro, ya que se aleja progresivamente de los motivos folklóricos y desarrolla otros de proyección más amplia. Tal es el caso de "Melga sinfónica", estrenada en 1931 por la recién constituida Orquesta Sinfónica del SODRE, bajo la dirección del Maestro Lamberto Baldi. Se trata de una obra que incursiona en temáticas urbanas, bastante distantes de las que en un comienzo motivaron a Fabini como creador.

En 1932-1933, el músico uruguayo se dedicó a componer un “ballet indígena” en un acto y tres cuadros, que finalmente quedó inconcluso, ya que sólo se conoce la música del primer cuadro. Se trata de una obra inspirada en un texto de Fernán Silva Valdez, y que desarrolla un tema de ambiente agreste y nativo, en el que la utilización de efectos tímbricos novedosos constituye una de sus características más sobresalientes. El estreno tuvo lugar en 1933, en la Sala Auditorio del SODRE, también bajo la dirección de Lamberto Baldi. 

En el año 1936 Fabini escribió la última de sus obras escénicas: “Mañana de Reyes”, un ballet infantil que introduce como novedad, la inclusión de temas del cancionero infantil anónimo.




Bichito de Luz -Concierto de la Cátedra de Canto de la Escuela Universitaria de Música, UdelaR. Estudiantes del Ciclo de Introducción a la Música.


Hormiguita negra- Concierto de la Cátedra de Canto de la Escuela Universitaria de Música, UdelaR. Estudiantes del Ciclo de Introducción a la Música.


Además de las obras sinfónicas, Fabini compuso piezas para piano, para guitarra, para violín y piano, canciones escolares, para canto, solista y orquesta. Dentro de estas composiciones menores, se podrían destacar: “Luz mala”, “El arroyo descuidado”, “El nido”, “El Poncho”, “Las Flores del Monte”, “La Huella”, “El Grillo”, “El Tala”, “El Nido”, “Hormiguita Negra”, “Barquito”, “Los Pollitos”, “Vaquita Colorada”, “Los Soldaditos”, “Bichito de Luz”, los Himnos de la Escuela Naval, del Partido Colorado. Himno al Mar, Himno de la Juventud Estudiantil y cantos escolares para coro unísono.

Eduardo Fabini óleo autor Manuel Espínola Gómez 1940

Entre los años 1940 -1950 Fabini cesó prácticamente de componer desempeñándose como Asesor Musical del SODRE.
En 1947 se festejaron los 25 años del estreno de “Campo”, con un concierto al fin del cual se interpretó nuevamente dicho poema sinfónico, bajo la dirección del propio Wladimir Shavitch. Dentro del contexto de estos festejos, el Estado uruguayo adquirió la obra musical de Fabini.
El 17 de mayo de 1950 Eduardo Fabini  falleció en Montevideo
Se le tributaron honores póstumos: sus restos fueron velados en la Sala del ex Estudio Auditorio y el Coro y la Orquesta del Instituto, en esa ocasión, se interpretaron fragmentos de la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, bajo la dirección del Maestro argentino Juan José Castro. Posteriormente, el féretro fue trasladado al Cementerio Central.

Con la muerte de Fabini, culminó una de las etapas más fecundas del nacionalismo musical uruguayo. Es de destacar que su aporte significativo a esta corriente, radicó más en los temas que inspiraron sus obras que en las formas musicales propiamente dichas. Con algunas excepciones, su obra supuso más el desarrollo de un "folklore imaginario" -basado en las vivencias personales del paisaje nativo- que en la incorporación de aportes estilizados de la música criolla.

HOMENAJES

 Se le ha hmenajeado a través de:



 

Sello postal

Billete



Casa de la Cultura de Minas  donde se encuentra la Sala Eduardo Fabini



Escuela Nº 117 - 2do año A, B y C en Visita a la Sala Eduardo Fabini de la Casa de la Cultura de Minas

Busto

Órgano que perteneció a Fabini


 Piano que perteneció a Fabini


Sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional del Sodre, es la más grande del país, con 2.000 butacas.

Liceo Nº 1- Eduardo Fabini - Ciudad de Minas 



 Liceo de Solís de Mataojo -Cuna de Fabini -  Funciona en la casa que fuera de la familia Fabini




FUENTES:
www.uruguayeduca.edu.uy/
 es.wikipedia.org
 http://www.cdm.gub.uy/