Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

viernes, 3 de marzo de 2017

EL 3 DE MARZO DE 1930 NACÍA WASHINGTON BENAVIDES

EL EXQUISITO ESCRITOR CUYOS POEMAS SE VUELVEN CANCIONES



Washington Benavides Aliano nació enTacuarembó, el 3 de marzo de 1930. Es un poeta, profesor y músico uruguayo. Por su cercanía a la cultura y los poetas del sur de Brasil, ha firmado toda su obra como Washington Benavides, pero su nombre de nacimiento es Washington Benavídez.


La familia Benavides era de origen leonés.
Su bisabuelo, Manuel Benavídez, peleó junto con Fernando Otorgués.
El abuelo, el Coronel Marcelino Benavides, fue vencedor de Masoller, tenía gran respeto hacia Aparicio. En su presencia no se podía hablar en su contra.
Su padre peleó en 1904 en Masoller y recibió un tiro en la rodilla -una bala de plomo- y él no se dio cuenta, en medio de la lucha. Cuando terminó todo y bajó del caballo, tenía una bota llena de sangre.
Su padre y sus hermanos, tenían un pequeño grupo musical por 1904, tocaban un pericón por Saravia, contra el que luchaban.

Por todo ello Benavides dice “Esto ofrece una pista de por qué, por ejemplo, un “puente de guitarras fue lo que me trajo al mundo” y, por otro lado, no es extraño si contrapuntean aquí la guitarra de Gavino [Ezeiza, payador] y el arpa del rey David. Es decir, lo culto y lo popular se están entrecruzando permanentemente, y eso es lo que conforma la estructura de mi obra."
La familia de Benavides era de origen patricio, «no lo digo con soberbia, pero era patricia, mis abuelos fueron libertadores de este país, Venancio y Manuel Benavides, mi abuelo fue vencedor de Masoller, mi padre peleó en Masoller. Fue procurador, guitarrista, periodista, un hombre múltiple, mis hermanos también, yo fui en realidad lo que se llamaba el hijo de la vejez, y así me trataron más bien como un nieto, porque mis hermanos eran mucho mayores, por lo tanto yo tuve una infancia bastante solitaria. Entonces el mundo exterior cuando podía era maravilloso, irse al monte, a la sierra, a los campitos a jugar al fútbol».

A los 4 años sabía leer y escribir, su madre fue maestra, su padre procurador entre otras cosas, también músico, un admirable guitarrista, al cual el maestro Lauro Ayestarán le grabó 40 temas de folclore norteño. 

Benavides recuerda su infancia diciendo: «yo era un niño erudito, pero por el asma, mi año se dividía en dos partes, era un año palestino, en primavera y verano era un niño como cualquier otro, hacía las tropelías de cualquiera, jugaba al fútbol, iba a cazar pájaros, a pescar, pero en otoño-invierno yo era un pequeño monje enclaustrado con cataplasmas, con remedios —mi padre también era asmático—, y aislado, mirando por la ventana a mis compañeritos de barrio jugando al fútbol y embarrándose. 
Los personajes de los libros y las revistas que leí de manera incesante se transformaron en mis compañeros y mis amigos, Sandokan, el Corsario Negro, el capitán Nemo, David Copperfield, Oliver Twist, Pickwick, los personajes de la gran literatura del siglo XIX». 

En sus recuerdos la radio tiene un gran protagonismo : «en Tacuarembó las radios de Montevideo a determinada hora desaparecían, allá se decía "se fue la onda", entonces lo que más se escuchaba eran las radios argentinas y la radio Guaiba de Porto Alegre, es decir, el mundo del portuñol, del portugués, por un lado, y el mundo argentino, la incesante presencia de las radios Belgrano, El mundo, Rivadavia». 
Dice que Tacuarembó es algo así como «la Córdoba uruguaya»: «sobre todo en los años 50, llegaron a Tacuarembó cuatro personalidades que para mí promovieron un trasfondo cultural, en cuatro áreas: el maestro José Tomás Mujica, músico vasco con el que tuve el placer de hacer canciones y que fue mi maestro de canto, Julio Castro Álvarez, un maestro uruguayo que estaba radicado en España cuando la Guerra Civil y que allá hacía teatro con Margarita Xirgu, con Pedro López Lagar, con Enrique Álvarez Diosdado, y que cuando volvió fue uno de los creadores del teatro independiente en Montevideo. El maestro Mujica va a Tacuarembó como director del Conservatorio Municipal de Música, y Castro Álvarez va como profesor de historia y literatura, pero también en la década del 50 va a ser profesor de dibujo en el liceo de Tacuarembó uno de los alumnos dilectos de Joaquín Torres García, Anhelo Hernández, y para completar el póquer va Walter Domingo, un arquitecto formidable». Ellos crearon talleres y conservatorios, «promovieron cosas, fueron iniciadores, y ahí se completa lo que yo siempre he planteado como la carrera de postas del arte», explica, «ellos fomentaron que los discípulos, entre otros me cuento yo, fueran a su vez creando talleres, entonces hay en Tacuarembó una aproximación natural a determinadas formas del arte que en el interior es muy difícil, realmente».




En la década del 50 colaboró en la revista Asir.


1954- Washington con 24 años

Mientras escribe Tata Vizcacha trabajaba como profesor de Historia del Arte en el Instituto Normal, y estaba  preparando su concurso de oposición para entrar a Secundaria.
Publicó  en 1955, Tata Vizcachasu primer libro, una sátira sobre algunos personajes de su ciudad natal

Tata Vizcacha, estaba compuesto por poemas que describían a varios personajes “ajustados a la 'moral' vizcachera del acomodo” de su Tacuarembó natal. 
Aunque usó nombres ficticios, el joven Benavides dedicó cada uno de sus poemas a personajes como jueces, abogados, directores de periódicos, estancieros, curas, rabinos, alcahuetes o mujeres que buscan casamientos por conveniencia.
El libro generó tal escándalo que casi todos sus ejemplares terminaron en una hoguera en la plaza de la ciudad.
Benavides recuerda que el contexto de esa época fue la Guerra Fría, el enfrentamiento sin armas que disputaban Estados Unidos y la Unión Soviética, y que manifestaba la dicotomía capitalismo/socialismo. En esa época “todos eran buenos o malos” y tenías que pertenecer a uno de los dos bandos, comenta Benavides. 
A eso le adjudica el autor el revuelo que generó la aparición de Tata Vizcacha. Tanto que un grupo de estudiantes de derecha -que quizás se sintieron aludidos en los poemas de Benavides- formaron el Movimiento de Acción Democrática (MAD), publicaron una proclama en el diario La voz del pueblo y compraron los ejemplares del libro en las cuatro librerías de la ciudad, para luego prenderlos fuego en la plaza principal.
Como ocurre en varias ciudades del interior del país, frente a la plaza estaba la catedral, la jefatura de Policía y otras oficinas públicas. Sin embargo, nadie reaccionó, ni a largo ni a corto plazo, ante esta quema de libros.
Recuerda Benavides: “Cuando yo cuento esto, y después de tanta agua que corrió bajo los puentes y de haber tenido 13 años de dictadura, alguna persona me dice 'así que a usted la dictadura le quemó el libro', y yo le tengo que decir 'no, fue en plena democracia'”


Washington y su hijo Pablo

Se casa con Nené Díaz y el 12 de octubre de 1961 nace su hijo Pablo.

(De izquierda a derecha) Parados: Eduardo Larbanois, Eduardo Darnauchans y J.A. Salgueiro; sentados: Eduardo Lagos, Carlos Benavides y Washington Benavides; sentados en el piso: José Carlos Seoane, Pablo Benavides, varios de los cuales integraron el movimiento cultural uruguayo llamado «Grupo de Tacuarembó».

Cirse Maia y Washington Benavides

Benavides recuerda el proceso cívico-militar -1973- 1985- con tristeza . Cuenta que el proceso cultural que florecía en los sesenta, fue interrumpido: «con la dictadura nos disgregamos prácticamente todos, en 1975 fueron miles los que se expulsaron de colegios, liceos, conservatorios, de la Universidad. 
En Tacuarembó éramos profesores en el liceo Circe Maia y yo, nos pusieron de patitas en la calle, como a miles, entonces hubo una ruptura violentísima de lo que era un movimiento cultural muy importante. Conjuntamente con otros profesores siempre intentamos que el liceo fuera no solamente un edificio donde concurren alumnos y profesores, sino que se proyectara afuera, el liceo tiene que conectarse y ser un centro cultural. Eso había ocurrido en Tacuarembó, nosotros creamos en el salón biblioteca del liceo un teatro de cámara, y allí concurrió la Comedia Nacional y una cantidad de artistas importantísimos, como Viglietti, entre otros. 
No me olvidaré jamás, Antonio Taco Larreta hizo en Tacuarembó una especie de antología de monólogos de Shakespeare: una mesita, un puñal, una capa y él diciendo monólogos de Ricardo, de Hamlet, una maravilla. 
Con la dictadura deshicieron el teatro y nada más ocurrió. Había un grupo creado por profesores y profesoras jóvenes, y alumnos, estaba también yo, se llamaba “El sótano”. Se daba a Shakespeare, a Pirandello, ese era el tipo de actividades normales que teníamos.
Y también surge ahí el Grupo de Tacuarembó, así nos llamó Carlos Martín, quien fue después un gran productor de espectáculos. En su último trabajo el queridísimo Tomás de Mattos escribe sobre el Grupo de Tacuarembó, y dice que mejor sería nombrarlo como los milicos nos nombraban a nosotros. Él y su esposa se habían presentado en plena dictadura para un trabajo y los decretaron ciudadanos clase B o C porque pertenecían al “Círculo de Benavides”, y Tomás de Mattos siempre recuerda al Círculo Petrashevski de la Rusia zarista en donde Dostoievski entró casi por casualidad y ocurrió aquella falsa ejecución que él va a recordar en más de una novela. El “Círculo de Benavides” era una cuestión absolutamente anormal para la oscurana dictatorial, como la mayoría de las cosas que pasaban desde el punto de vista cultural. Se reunían en mi casa, Darnauchans dice que se reunían muchos para comer el arroz con leche que hacía Nené, mi esposa, que era famoso, más que para reuniones de cultura o música, ahora por desgracia no lo hace más porque ella dice que se necesita la leche natural».

En los años de la dictadura cívico-militar, impulsó decididamente el canto popular como forma de resistencia a través del «Grupo de Tacuarembó», del cual también formaron parte otros poetas y músicos de ese departamento, como Eduardo Larbanois y Eduardo Lago (integrantes de Los Eduardos), Eduardo Darnauchans, Héctor Numa Moraes y su sobrino Carlos Benavídez junto al que ha editado varios discos como Benavides y Benavides y Las milongas.

De izquierda a derecha- Carlos Martins, Washington Benavides y Alfredo Zitarrosa

Los poemas de Benavides han sido versionados en canciones por artistas como Daniel Viglietti, Eduardo Darnauchans, Alfredo Zitarrosa, Héctor Numa Moraes, Larbanois-Carrero y Abel García entre otros. 
Como por ejemplo: Como un jazmín del país, Cuando cante el gallo azul, Milonga del Cordobés, Yo no soy de por aquí, etc. 
“Con la gente del Grupo de Tacuarembó y algunos otros trabajábamos de tres maneras, una era escribir la canción a la par que el texto, trabajando en conjunto y directamente, otra cuando había distancia física entre el músico y el poeta, me mandaban de pronto un cassete de música y yo a esa música le agregaba texto, o yo le mandaba textos y ellos lo musicalizaban"

En el año 1983 se edita el disco Benavides y Benavides (junto a Carlos Benavides. Sondor 44317.

 en Facultad de Humanidades y ahora desde el Taller de Letras.

Fue docente de literatura primero en Educación Secundaria y  a partir de 1985, con el retorno de la democracia, comenzó a dar clases en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, dentro del Departamento de Letras Modernas. También ha trabajado en la radio al frente de programas  sobre música y literatura en CX 30.

En el año 1988 es reeditado en casete por "Manchester" serie 70.094 Benavides y Benavides (junto a Carlos Benavides).


En el año 1995 publica Los restos del mamut (Ediciones de la Banda Oriental). Su hijo Pablo ilustró la tapa.


En el año 1998 publica Canciones de Doña Venus: (1964 - 1972) (Ediciones de la Banda Oriental)


En el año 2003 se edita Un viejo trovador (Ayuí / Tacuabé ae262cd.)




Amarili y otros poemas, de Pedro Agudo, alter ego de Washington Benavides, es una obra de innegable fuerza expresiva, de cuidada técnica y de disfrutable y enriquecedora lectura.

En el año 2007 se edita  De la pluma a la cuerda (junto a Carlos Benavides. Brújula digital) y Amarili y otros poemas, de Pedro Agudo (2007)




En el año 2012 publica el libro  El frasco Azul ( Ediciones Abrelabios).

Una selección de sus canciones fue publicada en 2013 bajo el título Tanta vida en cuatro versos (un cancionero) por el sello Solazul ediciones, con prólogo y selección a cargo de Diego Techeira.


En abril de 2012,  a 57 años de la quema y con más de 20 obras literarias en su haber, Benavides -uno de los impulsores durante la última dictadura (1973-1985) del canto popular como forma de resistencia- volvió a su ciudad natal a presentar la reedición de “Tata Vizcacha”.
En esta segunda edición, mejoró notablemente la calidad de papel, encuadernación y portada con ilustración de Pablo Benavidez. Incluye un prólogo de Agamenón Castrillón, entrevistas a Benavides y a Walter Ortiz y Ayala, su compañero de andanzas literarias desde la adolescencia. Además de documentar las escasas repercusiones que obtuvo el libro en la prensa, incluyendo el manifiesto del grupo que decidió quemarlo. Una foto del autor a sus 24 años reproducida al principio del libro y otra en la actualidad sobre el final acrecientan la idea de “ciclo que se completa”.






A sus 87 años, Benavides sigue dando clases en Universidad de la República.


Actualmente Benavides vive en Montevideo con su esposa Nené, a quien conoció hace más de sesenta años durante un Carnaval en Tacuarembó. Tienen un hijo, Pablo, y dos nietas. Hasta enero de 2015 pasaban con Nené los veranos en Balneario Iporá, donde incluso tenía un lugar al aire libre dispuesto para escribir. Actualmente prefiere no viajar porque el trayecto en ómnibus le resulta demasiado largo.




ALGUNOS POEMAS





Confusa exaltación y representación de la dama

                                                                                       a Nené

-«Estás igual..» No. -Claro que envejeces;
-horrible fuera: sola y detenida,
mientras brotan y siegan a las mieses,
y el tren se va y el corazón trepida...

«Si universo y si tiempo nos sobrara...»
-Lo dijo Marvell- en un nomeolvides
si «La púdica amada» titubeara...
Ronsard lo reiteró y hoy Benavides.

No temo por la pérdida segura
de aquella perfección, de aquella cara,
porque no es eso lo que al fin perdura.

Old Ezra bien lo supo. Rememoro
su lección (aunque tiemblo al deterioro):
«Si universo y si tiempo nos sobrara»...

De "Poesía" 1959-1962 


En el bar - Óleo deBetina Paola Portolesi

Anda un amigo en medio de la noche...

Anda un amigo en medio de la noche.
Han cerrado los bares. Las persianas
de acero bajaron con estrépito. Los gatos
deslizan apetitos. Anda la luna
por ahí, velada. Pasan coches y luces;
sobreviene, después, un silencio
que mueve la plantita en la cornisa;
silencio que hace un chambelán
de un grillo -del canto de ese grillo-.
Anda un amigo en medio de la noche.
No lo conozco. Y él no me conoce.
Andamos cerca o lejos, nos cruzamos
-acaso- en una calle. Compartimos
un ómnibus, un cine, un banco de una plaza.
Anda un amigo y ando yo que soy amigo
de ese hombre. En órbitas distintas
-nunca ajenas-. Pero vamos a hallarnos.

En medio de la noche o con la aurora
de rosados dedos, vamos a hallarnos.
Y tenemos que estar preparados a ese encuentro.
Por ahora, susurra el viento oscuro,
graznan letreros viejos y el grillo mete lima.
Ya no pasan los coches. Pasan restos de diarios
y un cartel liberado zapateando en el polvo.
Estoy seguro. Nos encontraremos.

De "Murciélagos" 1981


Albert Anker - acuarela- Hombre con lentes 1909

Canción de los lentes

                      El poeta envejece.
No ve la línea,
la delgada silueta
que, antes, veía.
                      La escritura le baila
una polkita;
se le van los matices,
las golondrinas.
                      Pero se puso lentes
y oh maravilla
se dibujaron netas
las golondrinas.
                      Apareció de nuevo,
-la delgadiña-
aquella del romance,
palabra limpia...
                      Los tipos de su máquina
la tinta china
por más que los limpiaba
no aparecían...
                      Se arrimaba a la hoja
cuanto podía,
su nariz borroneaba
la letra fina...
                      Pero se puso lentes
y oh maravilla
volvieron las "corrientes"
las "cristalinas"...
                      Y releyó a Pessoa
y a Carlos Williams
y anduvo con Sabines
por la cornisa...
                      Ahora es un "cuatrojos"
es un "lenteja "
pero ve lo que escribe
y lo que piensa.

De "Finisterre" 1986

El guitarrista ciego- Picasso

Guitarrero viejo

Guitarrero viejo, astroso y borracho,
musiquero alterno de almacén y bar,
dónde tu instrumento, cantador y macho,
ha ido a parar.

Sabías aquellas milongas de antaño
de música ingenua y verso trivial
o algún tango triste, de los que hacen daño
al zurdo cordial.

La vieja guitarra, de estropeadas cuerdas,
con cintas que el tiempo cambió de color,
cantaba a la heroica Paysandú, a la guerra
o a un amor-dolor.

He visto en las sombras el vaso de vino
crisparte la mano, no tu diapasón;
escupir la tierra como a tu destino,
como a tu canción.

Y con una pobre mina veterana,
salir dando tumbos, náufragos los dos,
hacia la burlona paz de la mañana,
sin pan y sin dios.

              (1965, publicado por primera vez en Tanta vida en cuatro versos, 2013)

Como un jazmín del país


Dijo el muchacho a la moza:

desde el comienzo te vi;
en el sueño, en la vigilia,
como un jazmín del país.


Perfume de la alta noche,

pequeña flor constelada,

en el patio con aljibe

y en mi corazón, guardada.



Yo me voy con Aparicio,

sé que otra divisa labran

tus manos, y llevarán

los varones de esta casa.



Yo me voy con Aparicio,

pero mírame a la cara,

que lo que voy a decirte

se dice una vez y basta.*



Sólo una cosa podría

detenerme, una palabra;

di que me quede y me quedo,

jazmín del país, muchacha.



Ella lo miró a los ojos,

pero no le dijo nada,

y nada dijo después,

cuando cayó con Saravia.



Perfume de la alta noche,

pequeña flor constelada,

en el patio con aljibe

y en mi corazón, guardada.
De Washingon Benavides y Carlos Benavides


HOMENAJES


Diego Techerar  bajo el  sello editorial Solazul ediciones publicó en el año 2010 el único libro de crítica dedicado al poeta: La Voz el Conjuro: Washington Benavides y su obra.




En el año 2012, se le otorga el Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual El Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual (Ministerio de Educación y Cultura) se otorga cada tres años a aquella persona que se haya destacado en actividades culturales que signifiquen honor para la República y por la obra realizada a lo largo de su vida.




En el año 2014, recibe el  Premio Morosli de Oro entregado por la Fundación Lolita Rubial





En el año 2016 Washington Benavides fue homenajeado en el Paraninfo de la Universidad por el colectivo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE)

Los estudiantes le obsequiaron una libreta con mensajes, y Nené Díaz, su esposa, recibió flores de manos del docente y ex decano José Seoane.

FUENTES
http://www.tacuarembo2030.com
http://fhuce.edu.uy
http://www.academiadeletras.gub.uy
https://ladiaria.com.uy/
https://es.wikipedia.org
https://www.escritores.org/